Reflexiones de “Peso”

¿Quién no ha deseado alguna vez tener la figura de un(a) top model? ¿Cuántas personas están constantemente haciendo esfuerzos por bajar de peso? ¿Cuán común es que alguien esté disconforme con alguna parte de su cuerpo? Las preguntas son muchas y las respuestas infinitas. Pero lo cierto es que la moda de los cuerpos de extrema delgadez ha comenzado a chocar con las nuevas tendencias de vida saludable.

Desde los años 60 y con el ícono de la modelo Twiggy, comenzó entre las mujeres una carrera por alcanzar un ideal estético que comprometía el concepto de belleza con la imagen de un cuerpo casi esquelético.

A partir de ese momento han cobrado vida miles de productos para adelgazar, un estilo de publicidad en que el cuerpo femenino pasó a ser un objeto para vender, espacios deportivos en que se olvidó que el deporte es una actividad recreativa de goce y en cambio se promociona como un medio y una exigencia para alcanzar una figura perfecta.

Los avances de la medicina y la tecnología han hecho más accesibles las cirugías estéticas, las cuales permiten mantener viva la esperanza y la ilusión de adquirir el cuerpo escultural que se promociona día a día en los medios visuales.

En este contexto florecen los trastornos alimentarios. Conductas patológicas que se oponen a los instintos de sobrevivencia con tal de intentar lograr un peso y una figura aceptada, valorada y celebrada socialmente. Sin embargo, las personas que padecen de estos trastornos nunca logran gozar y satisfacerse con el cuerpo que ven en el espejo. Ya que parte de la patología es la distorsión de la imagen corporal, al punto de seguir percibiendo gordura, cuando sólo va quedando hueso y piel.

En el último tiempo han comenzado a producirse algunos movimientos ideológicos, quizás un vislumbro de un cambio de paradigma en lo que respecta a los cánones de belleza. Desde el año 2006 (al menos públicamente) comenzó una seguidilla de fallecimientos de modelos de todo el mundo, producidos por complicaciones de la anorexia que padecían.

Hace poco causó gran impacto la manipulación computacional de una foto publicitaria de una marca de vestuarios conocida mundialmente. La modelo fue adelgazada artificialmente al extremo de que se viesen distorsionadas las proporciones de su cuerpo. Fue tan grotesco y aborrecido socialmente que la marca se vio obligada a retirar la publicidad.

En Chile, este año, una multitienda promocionó una temporada de vestuario dirigida a mujeres de tallas normales a grandes. Con el slogan “Extra Lindas” se apuntó a la mayoría de las mujeres, que no tienen el cuerpo de las modelos de las revistas, y que también tienen el derecho de sentirse bellas.

Aumenta la preocupación respecto al efecto que el ideal estético tiene en la salud de la población mundial. La presión social y la discriminación que se producen por no poseer una figura que tenga las medidas 90-60-90 y el peso (o más bien bajo peso) establecidos por los cánones de belleza, generan un impacto en la salud mental. Además, muchos de los esfuerzos por alcanzar estos parámetros de estética corporal producen alteraciones físicas.

¿Será este giro en el prototipo de belleza suficiente para frenar la enorme cantidad de adolescentes que caen presos de la anorexia y de la bulimia? Al parecer nos falta mucho como sociedad para lograr transmitir a las nuevas generaciones las enseñanzas que han traído años de esclavitud bajo los estatutos de belleza que nosotros mismos hemos impuesto… Que ni la delgadez ni la figura perfecta garantizan la felicidad. Que la hermosura externa no es tan importante como lo es el cultivo de la riqueza espiritual. Que el cuerpo no es un anexo, sino que somos nuestro cuerpo. Que cada uno de nosotros es un ser maravilloso y que tenemos que cuidarnos.

Related Posts with Thumbnails
Comparte este post:
  • Facebook
  • Twitter
  • RSS
  • Tumblr
  • Print
  • Add to favorites
  • email
  • LinkedIn
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • StumbleUpon
  • Google Bookmarks
  • PDF


8 Comentarios

  1. Lore Varas

    Es tan cierto! Nunca estoy conforme con mi cuerpo, y siempre de los siempre, me veo más gorda de lo que en verdad soy. terrible, me cachetearia por tonta, ya que me doy cuenta de esto y sigo contando calorias. Muy buena nota!

  2. Blanca

    Uyyy si que es cierto todo esto, muy entretenido!

  3. Oscar Ruiz

    Las mujeres y sus dietas, cuando se daran cuenta que a los hombres nos gustan mas rellenitas que huesos, con mas curvas. Una guerra perdida. Buen articulo

  4. Thomas Stacchetti

    Felicitaciones por el artículo!

  5. Alejandra Campos

    Hay algunas señales sociales que apuntan a un cambio en los ideales de belleza y una actitud diferente frente al tema en los medios, pero sin duda falta mucho aún. Muy bueno el artículo!

  6. Camila Bannen

    Y claro! Pensando en el afán medio loco por la vida saludable se transforma finalmente en una falta de salud! Me parece muy importante que haya un equilibrio, entre la aceptación de cómo uno es y el tratar de ser cada día mejores.

    Genial artículo!

  7. Carola Hargreaves

    Muchas veces pensamos que a los hombres les gustamos delgadas como las chicas de pasarela, de la publicidad, de la TV, etcétera; que están por todas partes o, por lo menos, es lo que creemos porque sólo nos fijamos en “las chicas lindas”, las de talla 34 ó 36. Si observáramos el panorama completo, en las calles veríamos una gran mayoría de chicas 42 ó 44; de hecho, en una liquidación casi siempre quedan las tallas chicas, revisamos colgador a colgador buscando un 40 o un 42, pero sólo nos topamos con un 34 ó 36; las tallas más grandes ya han sido compradas. Pero lo importante creo yo, es la actitud que uno adopte, puedes ser delgada, rellenita o más gordita; pero al tener una actitud positiva, estar segura, sentirse bien consigo misma, encontramos la belleza y eso, eso se transmite.

  8. Alvaro Jeria

    Felicitaciones por el artículo!!
    Comparto plenamente la opinión de la autora, en el sentido de que modas y tendencias van favoreciendo conductas patológicas (como el ideal de “lograr un peso y una figura aceptada, valorada y celebrada socialmente”). Éstas son tremendamente dañinas para la salud de muchas (y en estos últimos años, también de muchos) jóvenes que aspiran a un ideal de belleza que no considera lo más importante: el desarrollo interior y el crecimiento integral. En cuánto nuestra sociedad considere que no es sólo la riqueza, el consumo y lo inmediato lo que produce la felicidad, que hay cosas que van más allá del “tener”, y que el desarrollo humano es un proceso dinámico que involucra a todos quienes nos rodean, quizás entonces podamos referirnos a la anorexia y la bulimia como “patologías de antaño”. Por ahora, queda mucho trabajo por hacer.

Deja un comentario






Spam protection by WP Captcha-Free

 

Pilamagazine en la Red

facebook twitter RSS Subsríbete por email

Últimos posts